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HISTORIA # 1


Testiomonio - Daniela Pozo del Rey


Mi nombre es Daniela Pozo del Rey, escribo este testimonio en nombre de mi padre Emmanuel Pozo Fonseca. Un hombre que a los 60 años sufrió de cáncer branquial-pulmonar maligno. Y a pesar de que no rebaso la enfermedad, sus hijos, su familia y seres queridos pudimos disfrutar de un cambio para bien en su calidad de vida.

No murió sufriendo ni padeciendo de ese dolor insoportable del que pocos enfermos de cáncer pueden librarse. El 15 de marzo del año 2012 comenzamos a luchar contra el cáncer. Mi padre era un hombre fuerte y aparentemente sano. Durante gran parte de su vida tuvo el mal hábito de fumar, por lo que este pudo ser uno de los factores principales que lo llevo a ser atacado por el mal del cáncer. En un principio los médicos sugirieron practicarle una cirugía, la cual no tuvo buenos resultados, mi padre lamentablemente estaba invadido y no había mucho que hacer. Nos recomendaron quimioterapia para alargar su tiempo de vida y se sometió al tratamiento, siguiendo varias sesiones que pudo superar bastante bien.

Sabíamos que la solución a su enfermedad no llegaría, porque desgraciadamente su cáncer fue detectado en estado avanzado, pero buscábamos una forma de mejorar su estado, no queríamos que sufriera. En poco tiempo ya había caído en cama, apenas se levantaba. Comía en cantidades muy pequeñas, no tenía ánimo para nada. Ni siquiera quería levantarse de la cama, y lo peor de todo era que estaba muriendo poco a poco de los fuertes dolores que sufría.

Buscábamos de forma inmediata algo que el ayudara a mejorar su calidad de vida. Que al menos le llegara la muerte y descansara pero sin tanto sufrimiento. Cuando buscas con tanto afán siempre vas a encontrar miles de consejos y recomendaciones. Así dimos con el LifEscozul® (Escozul, veneno del escorpión azul, veneno del alacrán azul), fue un regalo de Dios. Mi padre pudo tomarlo durante seis meses. Nos pasó lo mismo que a otras personas. Que cuando dan con algo valioso ya es tarde, quizá le hubiera podido salvar la vida este tratamiento.

Pero al menos nos queda el consuelo de que logramos nuestro objetivo más inmediato. Mi padre murió de una forma tranquila, logramos que todos los días caminara en diferentes momentos del día. Ya no se quejaba de dolor, y le daban ganas de comer, tenía apetito. Su día llegaría porque era evidente que su mal no desaparecería en ese grado tan avanzado, pero el LifEscozul® (Escozul, veneno del escorpión azul, veneno del alacrán azul) logro cumplir nuestro deseo. Mi padre tuvo una buena calidad de vida como enfermo terminal de cáncer.

Mi testimonio es una forma de ayudar y acercarme aquellas personas que están sufriendo y pasando por lo mismo con algún ser querido, e incluso un amigo, un conocido. Todos merecemos cerrar los ojos llenos de paz.

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