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HISTORIA # 2


Testiomonio - Ricardo Ortiz Caamaño


Hola, mi nombre es Ricardo Ortiz Caamaño, tengo 45 años y en el año 2009 me diagnosticaron un carcinoma tonsilar con una primera detección de metástasis en los ganglios linfáticos en el cuello derecho. Los médicos sugirieron como primera alternativa, la de una extirpación quirúrgica de las amígdalas. En octubre del 2009 me operaron y aunque la recuperación fue muy dolorosa, tuve una buena respuesta ante la cirugía. Los médicos hicieron todo lo posible por extirpar y limpiar lo más que pudieron la zona dañada.

Los pronósticos no eran tan malos luego de mi operación, aunque los especialistas me explicaron que habían detectado mi cáncer en una etapa avanzada. Y es que el carcinoma tonsilar no es fácil de identificar, los primeros signos de alerta pueden pasar desapercibidos y fue precisamente lo que me ocurrió a mí. Durante lo que quedaba del año 2009 y todo el 2010 me mantuve bajo medicación y acudiendo a las consultas médicas cada seis meses y todo iba marchando bien. En el 2011 tuve una recaída y esto debilito bastante mi estado de ánimo. Mi familia también se deprimió bastante aunque siempre mostraba lo contrario delante de mí, me ofrecían mucho ánimo, esperanza y sobre todo ese apoyo incondicional que cuando se siente, lo hace uno percibir más tranquilidad. Los exámenes realizados a principios del 2011 diagnosticaban una recurrencia en el cuello y metástasis de carcinoma tonsilar en la clavícula.

Lo más pronto posible me practicaron una cirugía para eliminar la metástasis en la clavícula izquierda. Los especialistas me recomendaron treinta y seis tratamientos paralelos con radiación y quimioterapia durante seis semanas. Y comencé luego de haberme recuperado totalmente de mi intervención quirúrgica. La primera semana que me sometí a la radio y quimioterapia fueron fatales. Sufrí mucho con dolores, vómitos, cefaleas, en las noches me era imposible conciliar el sueño. Pensé que no podría continuar con ese tipo de terapias, porque respondía muy mal ante ellas. Pero no fue necesario, en la tercera sesión comencé a tolerar más los tratamientos. Al menos podía dormir. Me mantuve el resto del año y todo el 2012 sin novedades.

Continuaba con todos los cuidados necesarios, practicándome exámenes sistemáticamente. Sin fallar en la toma de los medicamentos. Pero lamentablemente el cáncer al igual que el sol, no se le puede tapar con un dedo. En ocasiones se navega con suerte, pero en mi caso es padecido durante varios años y no ha sido fácil. En enero del 2013 me diagnosticaron una metástasis en el pulmón derecho y fui intervenido quirúrgicamente una vez más. Antes de mi operación y recién cuando fue descubierta esta nueva complicación, por medio de un familiar de un paciente enfermo de cáncer escuche hablar por primera vez sobre el LifEscozul® (Escozul, veneno del escorpión azul, veneno del alacrán azul). En realidad me encontraba deprimido después de saber que nuevamente tendría que someterme a una operación.

Pero nunca se pierden las esperanzas y el instinto de todo ser humano es tratar de sobrevivir. Me hacía muchas preguntas sobre el medicamento. La persona que afortunadamente me comento sobre este, me explico de sus propiedades y de todas las buenas respuestas que obtuvo su familiar al poco tiempo de tomar el LifEscozul® (Escozul, veneno del escorpión azul, veneno del alacrán azul). Esto me animó mucho. Enseguida utilice las vías, en este caso el internet, para dar con los mediadores que facilitan el acceso al tratamiento. Ellos respondieron de manera rápida y precisa.

Son un grupo de especialistas que han tenido durante varios años una relación muy estrecha con pacientes enfermos de cáncer. Por lo tanto, su trato además de ser muy profesional, es humano. Hasta la fecha llevo tomando el LifEscozul® (Escozul, veneno del escorpión azul, veneno del alacrán azul) cinco meses y soy una persona totalmente diferente. Deje de ser ese hombre enfermo, que apenas comía, padecía de dolores y que pasaban días y muy poco tenía ánimo para levantarme de la cama. He recuperado parte de mi vida antes de padecer de cáncer.

Nunca más ha vuelto a ser la misma, y sería imposible, pero me basta con sentir este cambio tan notable en mi salud.

El LifEscozul® (Escozul, veneno del escorpión azul, veneno del alacrán azul) me ha devuelto esperanza, vida, ánimo, fuerzas. Ningún medicamento había logrado que mis exámenes tuvieran tan buenos resultados. En mi último chequeo, no hay señales de metástasis, y de manera general los médicos consideran que estoy bien y que ha sido una dicha este tratamiento, pues pocas personas logran una mejoría después de padecer tanto.

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